LA APATIA EN LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER.

Cuando hablamos de las demencias y particularmente de la enfermedad de Alzheimer, tenemos que hablar de la apatía por ser uno de los síntomas que con frecuencia se produce según avanza el deterioro, y que como todos los síntomas psicológicos y de conducta afectan a la persona enferma y a su entorno familiar.

La apatía en las personas con Alzheimer u otro tipo de demencia se manifiesta con una perdida, interés en llevar a cabo actividades, le falta la motivación (motivo + acción)  para empezar cosas nuevas, presenta dificultad para involucrarse en una conversación o para hacer tareas, y se muestra indiferente de manera habitual. Este síntoma no suele presentarse solo, desafortunadamente está relacionado con la Depresión, que también es frecuente en la enfermedad de Alzheimer. Aunque se distinguen porque la depresión va acompañada de un estado de tristeza y sufrimiento generalizado que no se produce en la Apatía.

Este aplanamiento emocional es muy difícil de sobrellevar por los familiares y cuidadores, que no se acostumbran a verlo en ese estado.

Desde este blog nos gustaría dar unas útiles recomendaciones, que pueden ayudar a motivar a la persona con Apatía. 1- Estimular la participación en actividades placenteras. Si se conoce alguna actividad que le resultase agradable anteriormente y sea fácil de realizar, ayudarle a iniciarla y dejar que continúe. No olvidar que nunca sale de él hacer nada, por lo que se deben proponer cosas e incluso guiarle al comienzo de la actividad (pero sin forzar). 2-Fomentar sus relaciones sociales y la conexión con el entorno, las personas somos seres sociales. 3- Evitar hacer comentarios continuos sobre su falta de actividad, a nadie nos gusta que nos reprendan y  critiquen constantemente por no tener iniciativa. Así que, si empieza una tarea y no la termina, no criticarle. Felicitarle por lo que ha hecho e incluso simplemente por intentarlo. 4- Pedir su colaboración en algunas tareas pero sin llegar a ponerle nervioso. Las tareas siempre de una en una. El nivel de exigencia debe empezar siendo muy bajo e ir aumentando poco a poco hasta llegar al nivel de actividad que tolere mejor. 5- No juzgarle por su falta de afecto, por su despreocupación ante los problemas.

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